Terra (Tercer premi)


La conoció una tarde, en la estación del tren. De entre toda la multitud que esperaba, le habló a él. Sólo a él. Le preguntó qué hora era, cuándo pasaba el tren. Le comentó que era la primera vez que cogía esa línea y que estaba algo perdida, que iba a una entrevista de trabajo, un puesto de responsabilidad, pero que tenía opciones porque se había preparado a fondo. Había estudiado mucho. Lo primero de lo que él se percató fue de que era preciosa. Lo segundo, que no podía ver. Entonces aquella mujer le pareció maravillosa. Si él estuviese en su situación, pensó, seguramente estaría tan aterrado de todo que no saldría jamás de casa. Ella en cambio se enfrentaba a la vida con el orgullo de un guerrero. La admiraba.
Hablaron mucho y de muchas cosas: de los nervios de ella y de lo que haría si lo lograba. Él le dio ánimos, le dijo que seguro que lo conseguiría. No imaginaba a nadie mejor para el puesto. Sólo con aquella pequeña conversación, incluso él era capaz de ver lo mucho que ella sabía del tema. Se despidieron con una sonrisa.
Se encontraron el día después. Él la vio en la estación. Lloraba. Se le acercó y le preguntó que sucedía. No le habían dado ni una oportunidad cuando vieron que era ciega. Estaba desesperada. Había vuelto a la estación con la esperanza de que él estuviese allí. La abrazó, consumido por la rabia, y también él quiso llorar.
Laura García Parra

La lluita

La discapacitat és sols una perspectiva,
La lluita diària no és una utopia,
La sensibilització és part de la solució
-que no del problema-
I en tot cas, no és una contradicció,
Lluitar humilment des d’un poema.
.
Ja ho deien...
No és més sord aquell qui no sent,
Sinó aquell qui poden escoltar; res sent.
No és més capacitat aquell qui és capaç;
Sinó aquell qui no perd o fa el primer pas.
.
Més enllà de fronteres i barreres falses,
Hi ha els ponts que cal establir fiables.
Més enllà de la indiferència,
Hi ha l’amic, la coneixença i la vivència.
Més enllà de la incomprensió
Hi ha, d’entendre, la intenció.
Més enllà del que tu creus,
Hi ha els teus peus.
I la solució.
.
Recorda que no són velles frases,
Sinó realitats un xic oblidades.
Recorda que no calen les masses,
Perquè siguin realitats benaurades.
.
Tots tenim un amic que l’anomenen discapacitat,
I és cert que té una certa incapacitat.
No és qüestió d’amagar el problema,
Sinó d’enfocar-lo d’una altre manera.
.
Continuem lluitant, tot i que el camí és llarg,
Però en el dia a dia… i sense pausa…
No cal fer una barricada, en constant amarg
Per un objectiu noble i net, altramendit, causa.
.
La experiència ens indica que l’amor
Barreres traspassa
I que el que cal és suport i el just humor
A fora i a dintre de casa.
.
Perquè a cada casa, poble i ciutat
Tenim un amic, company o cunyat,
Que el tractem d’estrany i incapacitat,
Tot i ser, el de sempre, en Tonni Sabat.
Que el tenim lluny, a prop o al costat,
Ple de coratge i de bondat.
.
Al meu amic Pedro, que m’ho passo molt bé amb ell i me l’estimo molt.
Joan Gil Oliveres

Quan es perd la possibilitat de veure la llum


Quan apareixien els primers rajos de llum que es pronunciaven a través de les escletxes de la persiana que mai acabava de tancar correctament dins l’habitació, era quan sabia que m’havia d’aixecar per a començar un nou dia. Per molt adormit que estigués, només al veure la primera llum blava (groga no, ja que a la meva habitació el sol no tocava directament), no tenia més son (que en realitat si) i em despertava per quedar-me uns moments a rumiar com m’anava a la vida i quines sorpreses podria trobar-me el dia que tenir per endavant. Anomenava sorpreses a tot el que em succeís durant el dia, ja tot el que passa fora de la rutina són coses que no t’esperes, de tal manera que són sorpreses.
Llevar-se per fer coses és pot ser, l’element de la vida, en el sentit de que la vida consisteix en això, fer coses. I fer-les tal i com diuen les cançons o els anuncis publicitaris o les pelis on els protagonistes tenen aventures emocionants i successos que estimulen la rutina de la vida. “Fer coses per a recordar-les”, és el que pensava cada mati quan em llevava i veia els primers raig de llum. Els raig em deien “ja hi ha llum, ja pots mirar de (fer coses) viure la vida. Cada dia és un dia nou i cada dia era una aventura. Cada dia, em llevava per veure que succeiria avui.
Però ara ja no. Ja no veig els raig de llum. La llum pot ser hi és, però com no la veig no ser si és hora de fer coses. Ja no miro per fer coses i viure la vida. Ja no miro les coses de la vida ni veig els primers raig de sol per que finalment la ceguera em va arribar per complet prenent-me la possibilitat de veure la llum d’un nou dia i saber que era el moment de llevar-se per a viure un dia nou. Cec per sempre; per mai més veure la llum.
Andreu Batlle IV

Mentiras o sinceridad (Cinquè premi)


Mi madre solía decirme que lo más importante que hay en este mundo es la sinceridad. Por desgracia, el mundo en el que vivimos está plagado de hipocresía y mentiras que, aunque yo las considere como una enfermedad incurable de nuestra
sociedad, según la opinión de algunos son las claves para la convivencia.
Mi rutina me obliga a enfrentarme cara a cara con la falsedad, aunque yo me esfuerce por evitarla. Soy diferente, no encajo dentro de la masa homogénea imperante de la
sociedad de hoy en día y por ello sufro en lo más profundo de mi alma, porque por más que busco, no encuentro sinceridad a mi alrededor. Cada mañana veo a decenas
personas en silla de ruedas que montan en los autobuses mediante un elevador mientras yo subo dos enormes peldaños, acribillado a miradas llenas de falsa compasión y sonrisas forzadas en las que se puede leer de forma casi evidente, Pobre
chico, debe ser duro ser como él y vivir el día a día. Sufro cuando paso por un semáforo entre la multitud de deficientes visuales y auditivos, porque sé que sienten mi
presencia y me etiquetan como alguien extraño tan solo por el motivo de haber nacido con una vista de águila y un oído prodigioso. Cada vez que alguien me mira, sé que me
ve como alguien ajeno y diferente, pues en un mundo en que la mayoría tienen la virtud de la imperfección que tanto enriquece la existencia del ser humano, yo soy el
único perfecto, éste es mi defecto.
Cuando había perdido ya toda esperanza de encontrar la pura sinceridad, un halo de luz me rescató de mis oscuros y pesimistas pensamientos. Estaba mi perfecto yo en un
parque lleno de gente normal, cuando una niña lanzó un balón justo a mis pies. Ella se acercó, tendió la mano y con voz muy dulce me dijo: ¿Me puedes devolver mi pelota,
por favor? Yo le puse la pelota en su mano, pues ella era invidente. De pronto oí a lo lejos que su madre le gritaba: ¡No molestes a la chica, vuelve aquí!, lo cual, si leemos
entre líneas, significa No te juntes con ese bicho raro. Hundí mi cabeza entre mis manos, asqueada de que la gente fingiera aceptarme pero no se atreviera a acercarse
a mí.
Cuando volví a levantar la cabeza, había un chico delante de mí, en una silla de ruedas, sufría de parálisis. Sus ojos poseían una mirada limpia, y me sonreía como jamás nadie
me había sonreído, a excepción de mi madre.
– Mi nombre es Saúl –me estrechó la mano –. No deberías estar aquí sola, es mejor tener compañía. ¿Te importaría venir a tomar un café conmigo?
– ¿De verdad?
– Claro, ¿qué motivos tengo para no querer estar un rato contigo?
– No soy como los demás, mírame.
– Ya lo hago, y lo único que veo es a una persona, igual que yo.
Así, sin más, encontré un alma pura y verdadera que sabía mirarme con sinceridad, no porque en la escuela le hayan dicho que tiene que ser amable con las personas que
son diferentes al resto, sino porque realmente veía más allá de mi defecto, de mi perfección, me veía a mí.
Belit Sánchez Gallego

Un muchacho prodigioso


Recuerdo el día en que las barreras sociales por cuestiones raciales se derrocaron y se anunció al mundo entero que un hombre de color había sido elegido por la población
americana como presidente de los Estados Unidos. A partir de ese día, en que los ciudadanos de América reforzaron la igualdad entre individuos, se me ocurrió conseguir otra meta hasta entonces inimaginable; si habíamos derrocado las murallas mentales que discriminaban a las personas por el color de su piel, ¿por qué no intentar incluir a las personas con discapacidades físicas dentro del sistema y con un poder
reconocible e igualitario?
Dispuesta a cumplir mi meta desde un puesto de innegable influencia en el gobierno de España, elegí a un increíble muchacho invidente de inteligencia y coraje envidiables.
Me involucré con una pasión ferviente para alcanzar mi objetivo, ayudé a ese muchacho, le ayudé en sus estudios, le abrí puertas que ni en sus sueños había imaginado atravesar, como una mecenas que ayuda a sus protegidos a convertirse en
artistas reconocidos.
Y lo logré. Al cabo de unos largos y difíciles años llenos de lucha y desesperación por conseguir conquistar la cima de su carrera, mi protegido, convertido ya en un político
admirable y de reputación, consiguió llegar a la cúspide del PSOE. En las elecciones consiguió mayoría absoluta, gracias a su carisma y encanto personal y ayudado por una campaña política con un toque sensiblero pero veraz que llegó a los corazones de la mayoría de los españoles. Y digo mayoría porque, como es obvio y predecible, había otras muchas personas que dudaban de la capacidad de mi amigo, personas ciegas por los prejuicios y enfermos por no creer en la igualdad.
En los pocos meses en que mi gran héroe invidente ejerció de presidente, realizó unas políticas sociales que superaban con creces a todas las políticas anteriores en la
historia de este país, por no hablar de su increíble manejo en materia económica. Pero, como todos los grandes líderes que marcan un cambio, aquellos que brillan por sus
maravillosos y prodigiosos actos y que nos dan la esperanza de que haya un mundo mejor, el gran Iván Puig fue asesinado en un atentado terrorista.
Una gran desgracia para España y para el mundo entero, no tan sólo porque haya muerto un hombre tan admirable, sino porque, una vez más en nuestra historia, los
seres humanos hemos demostrado que somos incapaces de ver más allá de una apariencia, un color o una deficiencia física. ¿Cuándo seremos capaces de crear un
entorno igualitario más allá del papel y las ideas utópicas de una sociedad que aparenta ser inclusiva cuando en realidad excluye a aquellos que no se ajustan a nuestros patrones convencionales?
No tengo la respuesta a estas preguntas que rondan en mi mente, pues lo único que siento es dolor y decepción. Por este motivo, anuncio mi acto final y definitivo en
memoria de Iván y en tono de llamada a que la humanidad recupere su sano juicio.
Anuncio que dentro de dos horas habré muerto, moriré por la igualdad.
Belit Sánchez Gallego

Sempre ens queda una llum (Quart premi)


Va obrir els ulls. Pocs segons li va costar reconèixer que jeia estirada a terra, panxa avall; el te encara era calent. Trossos de la tassa de ceràmica s'escampaven de manera amenaçadora pel seu voltant, i es va preguntar què feia allà, en aquella posició.
Les crosses, una a cada costat del seu cos, li havien fallat segons abans, i la cadira de rodes reposava metres enrere, on s'havia convençut de dir-li adéu per sempre. Un cop més, però, havia fracassat. Fruit d'això, i entre plors, va pressionar amb la seva mà els fragments ceràmics que li eren molt més propers que aquella vella sensació d'independència motora.
Frustració era el sentiment més freqüent en la seva vida quotidiana. Se sentia dependent i feble, vulnerable en qualsevol situació i a qualsevol mal. La seva mare tenia raó: mai havia tornat a ser la mateixa des de l'accident quatre mesos enrere, però això a ella li era indiferent.
No li importava perquè, mal que lluny, besllumava l'esperança. Una llum tènue al final d'aquell pou de sacrificis l'envalentia a seguir-ho intentant cada dia, encara que cada cop se sentís amb menys forces. La sang i el te es mesclaven, i tacaven de forma salvatge la taula que, en recolzar-se per no caure definitivament, havia fet cedir fins al terra.
Llum, sempre la llum. Esperança per sobre de totes les decepcions, de tots els intents fallits. Com feia sempre, es va servir de suports estratègicament col·locats per a tal efecte, i es va alçar. La flama de la victòria llunyana encara enlluernava els seus ulls, i va somniar de nou recuperar la mobilitat mentre preparava una nova tassa de te.
Gerard Dominguez i Reig

Si no cierras bien los ojos, muchas cosas no se ven

Las mentes de la mayoría de la gente, cuando perciben la palabra "discapacidad", la dividen automáticamente en dos partes: "dis" (que puede tener la función de negar lo que aparece después de ella) y "capacidad". Por lo que llegan a la conclusión de que los discapacitados son personas que carecen de capacidades, pero no se ponen a pensar en cuáles son éstas, ni en que la falta de una cosa permite que se preste más atención a las restantes. Es como cuando se refieren a un discapacitado (normalmente físico) con la palabra "minusválido", e interpretan la misma desde el sentido literal de dicha palabra, es decir, dando a las personas discapacitadas un tratamiento en muchas ocasiones de menosprecio, únicamente por el hecho de poseer una discapacidad. Me encoleriza enormemente que la gente de hoy en día, a pesar de la gran cantidad de información que recibe a través de los diferentes medios existentes, continúe creyendo que los discapacitados no pueden ser personas normales. No comprendo por qué la ignorancia se ha asentado en tantas y tantas cabezas que únicamente son capaces de asimilar lo que les interesa. Y esque en numerosas ocasiones, basta con cerrar los ojos y ver a través del corazón, del instinto, de los sentimientos y sensaciones; porque una persona con discapacidad es, ante todo y por encima de cualquier cosa... una persona, y como tal debe ser valorada.
Beatriz Alcalde

Ulls muts (Segon Premi)


Aquella tarda de diumenge el meu pare em va acabar portant al Teatre Nacional. Als meus onze anys, quan ja havia començat a perdre visió, m’encantava aquell edifici, majestuós i sobri a la vegada. Però el que més m’agradava eren les olors dels jardins del voltant. Sobretot la de l’eucaliptus. Al meu pare també li agradava, de fet va ser ell el que em va afeccionar als llargs passeigs entre els arbres.
La festa d’inauguració de la obra es feia al vestíbul del TNC, i hi van anar moltes celebritats del món de la cultura catalana. Jo amb prou feines reconeixia algú, però ja m’estava acostumant a intuir les persones més que a veure-les. El meu pare tenia el paper protagonista de la funció i, entre entrevistes i canapès, no va poder fer-me atenció en tota l’estona. En aquella època va ser quan el van batejar com “la millor mirada de Catalunya”, però no duraria gaire temps.
Dos mesos després d’allò, va tenir l’accident. El primer any, la societat catalana va recolzar el meu pare, però després tothom se’n va anar oblidant, i no va poder actuar mai més. Els seus ulls van deixar de parlar com abans ho feien. Jo en canvi vaig recuperar la vista gràcies als prestigiosos especialistes que els meus pares van poder pagar. Però els diners no poden tornar al meu pare ni la visió ni el futur prometedor que li va ser esguerrat. L’odi l’ha envaït, sobretot contra els metges, que no li donen esperances, encara que jo crec que no són els culpables.
Tot i això hi ha un moment en què la seva amargor s’esvaeix, un instant que ningú entén com jo: les caminades pel parc amb la olor dels eucaliptus, la qual als dos ens omple d’una dolça nostàlgia.
Diego Garrido Zújar

Sentir


No podría explicar como se siente quien se levanta por la mañana y no puede ver el sol. Tampoco quien tan siquiera puede levantarse, no por qué no quiera, claro está… Tampoco llegaría jamás a empatizar con aquel que no puede oír el molesto despertador de cada mañana, y con quien no puede gritar al mundo entero como se siente…
Y pese al esfuerzo que podríamos hacer, nunca entenderíamos como viviríamos sin algo que para nosotros es natural: los sentidos, la movilidad… Y es que nos educan en nuestro entorno, los colores, la música, ¡la actividad motriz es natural para nosotros!, ¡comunicarnos oralmente es un acto social generalizado!; y tristemente, y pese a sentir sentimientos a los que absurdamente le pondríamos nombres como rencor o envidia, no llegaríamos nunca a sentirnos como aquellos que tienen alguna discapacidad.
Y es que al fin y al cabo ellos han aprendido a sentir todo aquello que nosotros tenemos, porqué aquél que es ciego siente la calidez del sol en la piel, aquel que tiene una discapacidad de movilidad física a conseguido desplazarse mediante algún tipo de ayuda, y también el que es sordo siente la música por las vibraciones y las imágenes sonoras que se crea a través de las imágenes.
En definitiva, tendríamos que hacer el esfuerzo, y dejarnos de rencores y envidias, de escuchar como aquel que es mudo grita al mundo entero como se sienten.
Quizás así los entenderíamos.
Sara Cruz Romero

Los colores (Primer premi)


Cuando era pequeña me dijeron que nunca podría ver los colores. ¡Qué ignorantes fueron! El color amarillo es aquel que siento cuando, en un día de verano, me quema el sol en la cara. ¿Quién no ha sentido nunca algo así? Parece que ese color no pueda despegarse de mi cuerpo y la única manera de combatirlo es mediante otro color completamente distinto, el azul. El color azul es un vaso de agua refrescante, un baño en la playa y una brisa de aire que parece que vaya a levantarte del suelo. Un día azul es perfecto para combinarlo con un momento verde. El color verde es el tacto de la hierba entre mis dedos, es una sensación de tranquilidad que me encanta mezclar con el olor marrón. Sí, el color marrón lo percibo por el olfato, después de una noche de lluvia es inevitable notar el olor a tierra mojada, el olor de la vida. Pero, siendo sincera, el color que más me apasiona es el rojo. Me encanta rozar mis manos con las de otras personas, poder tocarles la cara e imaginarme sus rostros. Pero el rojo más intenso es poder escuchar un ‘te quiero’ de alguien importante y recordar la sensación del primer beso y de todos los que vengan en un futuro. El rojo es perfecto para mezclar con el resto de los colores, porque cualquier momento es importante para sentirse querida. ¿Y el color negro? El negro no es un vacío, simplemente es el tiempo, un lienzo que iré pintando de todo aquello que me queda por aprender.
Mercé Jiménez García (Viatge a Eivissa!)

Un niño muy especial


Dani es un niño muy especial. Tiene 13 años, pero no habla, ni tiene amigos, ni sale a jugar a la pelota como todos los niños de su edad. Es un niño autista
Hoy, Dani se muestra nervioso. Los sitios que no conoce, la gente que no le es familiar, le alteran mucho. Le llevamos a una piscina donde nadan tres apacibles hembras de delfín que intentarán alegrarle esta semana y ayudarle junto con el equipo de especialistas a mejorar su conducta.
No le gusta el agua, y no quiere ponerse el traje para bañarse. Patalea, grita e intenta golpear a su madre que con esfuerzo consigue ponerle el bañador.
Con esfuerzo y paciencia, consigo que se acerque a la orilla, pero no me he librado de unos cuantos golpes y mordiscos.
Dani ha mejorado mucho en esta semana que ha estado conmigo y con mis tres compañeras delfinas. Ya no les intenta hacer daño, he conseguido que nade cogido a sus aletas. He conseguido también que les de de comer y que les de besos
Casi siempre que le digo que lo haga. Obedece solo a órdenes muy, muy concretas. Coge el pescado, ponte de pie, no le pegues a Yayza, dale el pescado o no te sueltes son las pocas órdenes que he conseguido que cumpla.
Dani ya se ha acostumbrado a mí y a los animales, y no quiere irse. Estos días le han ayudado mucho y los ha disfrutado. Yo también disfruté viéndole mejorar.
Antes de irse, se me hecha a los brazos y me da un beso… ¿quién me iba a decir que este niño tan arisco al principio acabaría dándome un beso?
Laia Plana Alabau

"El borde"


Justo cuando salía de mi casa para dirigirme a la universidad, pude ver cómo el vecino del cuarto c, más conocido en el bloque como “el borde”, estaba entrando en el ascensor. Cerré la puerta de mi casa y cuando volví a mirar, pude ver como estaba evitando que la puerta del ascensor se cerrase, mientras que me saludaba dándome los buenos días. Entré un poco extrañado de lo ocurrido, ya que no le había visto actuar así con nadie, y cuando llegamos a la planta baja, se despidió, no sin antes sostenerme la puerta del portal para que saliese.
Cuando llegué a clase, todos los sitios de delante estaban ocupados ya que había empezado hacía unos minutos. Antes de que me diese tiempo a mirar en qué sitio del fondo me iba a poner, una chica de la primera fila se levantó y me dijo que me sentase, que a ella no le importaba irse atrás.
Me senté y comencé a pensar en lo que me había ocurrido tanto en ese momento como en el encuentro con mi vecino “el borde”, y me di cuenta que el motivo de esos comportamientos era debido a que llevaba muletas, y a lo mejor la gente al verme pensaría que nadie está exento de sufrir algún tipo de discapacidad ya sea por unos meses como en mi caso, o por toda la vida, y aunque fuese hoy yo, mañana podrían ser sus amigos, hermanos, etc.
David Vivó Jiménez

Com aquell pintor

Des de feia uns dies semblava que el món havia apagat els seus colors. Tot ho veia confús i borrós. En aquells moments incerts, jo era com aquell pintor que en finalitzà l’obra pictòrica, espera que aquesta en sigui l’obra debutant a ser obra mestra. Així, com l’artista que en aplicar el darrer traç, l’última taca de color que sintetitza tot el que volia expressar-hi, finalitza la seva funció. Llavors es mira el llenç policromat, volent-lo admirar però decideix que no li agrada el que veu, com ho veu.
De repent, agafa el pot de dissolvent que al costat de la paleta de colors esguarda i l’evoca damunt la dansa cromàtica que fa uns instants havia imprès
harmònicament, desfent-ne així els colors i mutilant-ne les formes. Tot perquè no li agrada el que veu, com ho veu.
Surto al carrer decidit agafar el primer tren en direcció cap el pròxim horitzó, destinació indefinida, per el moment. Baixo les escales apressuradament, el tren esguarda estacionat, quiet a l’andana. Indecís pujo el peu a l’escaleta i em
situo dins i d’esquena a la porta que seguidament es tanca.
Entre tant, em pregunto si aquest dia tant fosc i monocrom, decadent i humit, finalitzarà en algun moment les seves llargues hores donant pas a un nou capvespre, sent aquest el presumpte anunciador d’un nou matí.
Encara no m’he assegut, però fixo com a immediat objectiu un brut seient buit.
En el mateix instant, alço el cap i la mig veig a ella. M’hi sec al davant. Sé que em mira i jo l’admiro a ella. No sembla tenir res d’especial però m’inspira com la
mussa que visita a l’artista cada diumenge. Xerrem de tot i de res, en l’aire es respira la complicitat de qui amb la rapidesa d’un instant se sent enamorat. El
tren arriba a la seva destinació. Baixem del vagó i ens despedim amb un sincer i melancòlic “ a reveure”.
Continuo el meu camí amb un regust amarg que poc a poc comença a esvair-se i a formar part del passat. Alço la vista intuint que ja és capvespre. L’encís d’un nou aire m’acarona amb noves olors i als meus ulls hi torno a veure tota una paleta de colors. Retrobo el groc alegre i el verd d’esperança, la llum i les formes encisadores oblidades. El goig retorna al meu cor i m’adono que no vull entrar mai més en el món gris i borrós de la depressió.
Rosa Pasqual

Roberto


Roberto tenía 30 años con una vida normal, como la de muchos hombres de su edad, trabajaba en lo que le gustaba, salía con sus amigos, y tenía una mujer fantástica, Lucía. Trabajaba como arquitecto porque le encantaba el estudio y el arte de la construcción, adoraba su vida y su trabajo. Uno de sus hobbies favoritos era correr por un parque cerca de su casa. Todo esto era su vida.
Un día sin saber por qué empezó a sentirse mal físicamente, desde ese día todo su mundo cambió. Él aún lo recuerda por lo que significó, era un 15 de abril de 2002 cuando le diagnosticaron que tenía un principio de esclerosis múltiple. Según le contó el médico se trataba de una enfermedad que afectaba al sistema nervioso del cuerpo, llegando un momento que los nervios no pueden trasmitir las órdenes del cerebro y por lo que se paraliza parte del cuerpo si no todo. Desde ese momento la vida de Roberto cambió por completo. Pero no sólo su vida, sino también su carácter y su relación con los demás. Su carácter se agrió y empezó a ser una persona muy poco sociable. No podía asumir su incapacidad, pero se podía entender pues no podía moverse casi, la enfermedad en poco tiempo había evolucionado muchísimo y ahora iba en silla de ruedas, para la mayoría de cosas necesitaba la ayuda de alguien…todo era muy difícil de llevar para él. Pero no sólo para él, su mujer no sabía qué hacer para ayudarlo a superar tan difícil problema. Su relación día a día había empeorado pero para ella ahora él lo era todo. Intentaba pasar el máximo tiempo a su lado. Roberto, al principio, no valoró todo lo que ella hacía por él, la ignoraba. Pero durante unos días que ella tuvo que irse de viaje por razones de trabajo, vio todo lo que significaba para él tener a Lucía a su lado. Para él lo era todo, y sólo por ella tenía que luchar para salir de esa situación de rabia interior. Al volver Lucía, todo cambió y Roberto con su ayuda logró salir de esa situación y volvió a tener esa vida de antes llena de alegría, vitalidad y valor.
Gemma Casas

Un somni


Això era i no era, un petit eriçó que la seva il·lusió era conèixer món. Vivia al camp. Els seus pares varen decidir que havia d’anar a escola perquè allà li ensenyarien moltes coses útils per la seva futura vida.
Un dia, de gran, va decidir que ja era hora d’anar a voltar, feia uns anys que feia feina i ja tenia suficients doblers per viatjar. Vegent l’oportunitat de complir el seu somni, es va despedir de tothom, va agafar les coses i se’n va anar cap a l’aeroport més proper, que tot i així, estava a un dia a pas d’eriçó.
El camí, no va ser com ell esperava, perquè va haver de creuar moltes carreteres, amb el risc que l’atropellessin, ja que no hi havia altre lloc per passar. Tot i així, només va arribar unes hores més tard del que havia previst.
En ser allà va anar al mostrador d’una companyia per comprar un billet cap a l’illa Gimnèsia, el seu primer destí, la sorpresa va ser que, quan a la fi el varen veure, li varen dir que els eriçons no podien volar, que anàs a una altra companyia. Després de perdre unes quantes hores demanant va trobar una companyia que li va dir que hi havia una possibilitat de volar, dins la bodega de l’avió, amb totes les maletes, però amb el risc que n’hi caigués una damunt, cosa que el va fer tornar enrera.
El pobre es va quedar abatut perquè veia que el seu somni s’esfondrava i de sobte va aparèixer una al·lota que el va veure i li va demanar què li passava, ell li va explicar així com va poder i ella li va dir que no passàs pena, que aniria amb ella d’amagat dins el seu bolso.
Gràcies a aquesta al·lota, va poder arribar al seu destí.
Miquela Rigo Monserrat

Blog de na Shaima

16 d´octubre de 2009


Hola, em dic Shaima.
Diuen que tinc 11 anys i que tinc Síndrome de Down.
M´agrada estar a casa amb ma mare i mon pare. M´agrada la claror del dia.
I també m´agrada pintar.
Avui he anat a escola. El que més record és que quan he arribat he canviat les mans de la meva mare per les de la mestra. I també eren calentetes!
També record que les escales fins a la classe han estat difícils de pujar per jo que pos primer un peu i després l´altre a cada escaló. Però jo he estat molt intel.ligent i m´aferrava fort a les mans de la mestra.
Quan he baixat, que també ha estat molt difícil, ma mare m´esperava i m´he alegrat molt.


3 de novembre de 2009

Avui he vist la mar. Bé, ja l´havia vista un dia, però no me´n record molt bé. Avui, si. Era blava, molt blava. Que jo ja conec algun color! Encara que a la mestra no li sé dir. I ella sempre m´ho demana. Però no l´entenc gaire.
Hem anat amb un autocar i jo seia devora na Naima que sempre sap el que diu la mestra, les altres nines i també els altres nins. Jo també ho entendré, un dia. Ara ja sé dir bon dia i puc anar al lavabo?
M´ha agradat tant la mar que demà la voldré pintar a l´escola.


14 de desembre de 2009

Avui he dit a la meva mare que hi ha nins que me molesten. Al pati sempre corren i passen per devora jo i me fan caure.


22 de desembre de 2009

Diu na Samira, que ajuda a sa mestra a dir-me coses, que demà no hi haurà escola. I molts de dies tampoc. Me sap greu. No podré pintar amb aquelles pintures tan grosses i que s´escampen tan bé. Enyoraré na Naima. Però sa mestra m´ha dit que me´n podré dur ses pintures. Que bé! I que en tornar me demanarà moltes coses per posar al blog, que ella m´ajuda a fer- lo. I que hi posarem un vídeo de la mar blava.
Maria Magdalena Perelló Monserrat